domingo, 10 de mayo de 2009

Oír, ver, sentir...¿Y tú, con cuál te quedas?

Si en la última entrada y durante todo el cuatrimestre me he estado planteado si sería peor perder la vista o el oído, ahora me planteo cómo sería vivir sin los dos sentidos. Pues, aunque parezca mentira, también hay personas que no pueden ni oír, ni ver y estas personas reciben el nombre de sordociegos.

¿Sabíais que en España hay más de 3.000 sordociegos entre niños, jóvenes y adultos?

Según la página www.sordoceguera.com, esta discapacidad no tiene por qué ser una pérdida completa de los dos sentidos, únicamente entre un 5 y un 10 % de este colectivo son sordociegos totales.

Como os imagináis, el mayor problema de estas personas es la comunicación y la única manera de aprender a hacerlo es mediante el tacto.

Hay varios tipos de sordoceguera y según su grado puede afectar o no al aprendizaje de la lengua:

1. Totales o congénitas: Son las personas que han quedado sordociegas antes de aprender a hablar. Es frecuente que en este grupo se encuentren niños con otras deficiencias adicionales, incluso el retraso mental. Para evitar esto, es imprescindible comenzar con una educación apropiada para niños sordociegos, para que vayan progresando poco a poco.

2. Sordos congénitos que pierden la vista años después: La causa principal es el síndrome de Usher (es una enfermedad congénita, hereditaria y recesiva).

3. Ciegos congénitos que pierden el oído siendo adultos: Son personas ciegas de nacimiento que pierden el oído con el paso del tiempo o a causa de medicamentos ototóxicos.

4. Sordociegos postsimbólicos tardíos: Son personas que han quedado sordociegas tras la adquisición del lenguaje.

La principal diferencia entre los cuatro grupos es el aprendizaje del lenguaje. Mientras que los grupos 1 y 2 suelen desarrollar el lenguaje de signos, los grupos 3 y 4 generalmente se siguen expresando con el lenguaje oral y reciben la información con lengua de signos, con el dactilológico, o con sistemas basados en el Braille. Cuanto más tarde aparezca esta discapacidad, más fácil será la educación de estas personas.

A pesar de perder dos de los sentidos más importantes para poder relacionarnos con nuestro entorno, los sordociegos pueden hacer una vida, dentro de lo que cabe, normal. Es el caso de Daniel Álvarez, Presidente de la Asociación de Sordociegos de España y Jefe de la Unidad Técnica de la Once.

Daniel es sordo desde los 4 años y a los 30 perdió la vista, por eso es muy importante para él y para el resto de sordociegos el tacto, ya que es la única manera que tienen para comunicarse. Su guía-intérprete, Yolanda de los Santos, utiliza el sistema dactilológico y le deletrea en la palma de la mano las palabras de sus interlocutores. Daniel ha perfeccionado este sistema, añadiéndole elementos de la Lengua de Signos y lo ha llamado sistema dactil.

Yolanda es un apoyo fundamental para Daniel ya que gracias a que ella le va contando todo lo que pasa a su alrededor, él no se siente aislado ni un segundo. Incluso cuando van a un restaurante, ella le cuenta que ha venido el camarero para preguntar si todo está bien y que ya le han traído los platos.

En casa, toda su familia está muy pendiente de él, incluso su hija de cinco años que sabe perfectamente que tiene que recoger todos sus juguetes del suelo y cerrar los cajones puesto que si no lo hace, podría suponer un peligro para su papá.

Cuando Daniel sale solo a la calle, se sirve únicamente de su bastón. En los pasos de cebra lo levanta y espera unos segundos antes de cruzar.

Cuando pensaba que no podía sorprenderme más el vídeo, he alucinado cuando he oído que incluso ¡se puede guiar por el roce del sol en su cara!

Algo tan normal para nosotros como es cruzar los semáforos o coger un autobús, para Daniel es toda una odisea, ya que tiene que depender de la buena voluntad de la gente que pase por allí en ese momento. Para ello, siempre tiene a mano unas cartulinas en las que dice que es sordociego y pide por favor que le ayuden a subir al autobús o a cruzar la calle.

¿Qué haríais vosotros si os encontrarais en esta situación? Imaginad que vais por la calle y os encontráis a una persona con un cartelito que diga: “No oigo ni veo. Ayúdeme a cruzar, por favor”. ¿Le ayudaríais o, por el contrario, pensaríais que se quieren quedar con vosotros?

En clase tuvimos este debate y no llegamos a una conclusión firme. Dijimos que cada vez somos más desconfiados y que tal vez, creeríamos que nos quieren robar aprovechándose de nuestra buena fe o que incluso, podríamos llegar a creer que se trata de una broma. Algunas de nuestras compañeras Erasmus, procedentes de distintos lugares, dijeron que seguramente en sus países no ayudarían a estas personas, puesto que allí van más a la suya.

Si me encontrara en una situación así...puede que sí que ayudara a la persona, con lo cual, cualquier día aparezco en la tele víctima de una cámara oculta jajaja.

Después del vídeo, creo que ahora sé con cual de los sentidos no podríamos vivir... ¡el tacto! La verdad es que nunca lo he tenido muy considerado, pero es verdad. Ahora que lo pienso, sin él no podríamos notar el frío, ni el calor; tampoco experimentaríamos el dolor, ni el placer. No tendríamos cosquillas, ni siquiera percibiríamos una simple caricia, ni nos estremeceríamos con un beso o un abrazo. Ahora sé que sería muy duro no oír la voz, ni ver la cara de toda la gente que me rodea, pero creo que sería mucho peor no poder sentirlos. ¿Y vosotros, qué pensáis?

Aquí tenéis el enlace. http://www.elpais.com/videos/sociedad/sordoceguera/Millas/elpvidsoc/20080201elpepusoc_1/Ves/.

Estoy convencida de que pensareis de manera diferente cuando acabeis de ver el vídeo.

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